Friday, December 26, 2008

DE LEJOS

Te pienso bajo una lluvia penetrante
que se mete en la profundidad de mi abrigo
y me inunda las  sedientas entrañas.
Te extraño frente a una mesa llena
que emana recuerdos de infancia
y provoca abrazos cercanos.
Te siento frente a la luz de unos lienzos
que decoran los espacios cóncavos
de mi mirada fija y penetrante.
Me duele tu ausencia de días
que parece multiplicarse en el eco
del frío viento del verde invierno.
Y en estos días lejanos, duermo, 
con mi mano derecha entre mi sexo.

Monday, December 8, 2008

TE OFREZCO

Te ofrezco una vida llena de aventuras,
la cual ha de ser la historia de amor
que sirva como ejemplo para fanáticos religiosos o políticos vergonzosos,
para que lleguen a comprender 
que la revolución empieza en nuestros corazones
y no en bendiciones o falsas elecciones.


Te ofrezco mis brazos abiertos de par en par,
como aquellas ventanas en mi casa de infancia
en donde la princesa jugaba a reinar un jardín.
Te doy la inmensidad de una mirada furtiva
para tus noches de carcajadas e insomnio
envueltas en  sábanas impregnadas en mi.
Te regalo bailes de lento ritmo y presión acelerada
sobre alfombras de hierba mojada  
y plumas blancas de textura sutil.
Te entrego mis pies delcalzos y delicados,
perdidos hace días en un sinuoso camino
de colores brillantes y brisas de salitre.

Toma mi corazon de palpitación apresurada,
envuélvelo en tu caricia brillante de estrella fugaz,
llénalo con tus besos de torrente claro,
perpetúa su libertad en la infinidad de tu amor.




[(En)ti]juana2

Aqui va un relato escrito por mi gran amigo Carlos, se trata de su version de aquel fin de semana...

[(En)ti]juana2
Nuestra resaca no auguraba alivio, pero aún así nos lanzamos a Tijuana un día después de lo acordado. De alguna forma, Manuel decidió unánimemente que el plan era que no hubiese planes, e Idurre y yo dejamos que semejante contradicción enardeciera nuestros espíritus hedonistas para llegar lo antes posible y quedar entijuanados hasta el alivio. *
"¿Quieres que maneje?" Le pregunté a Idurre.
"No. Yo estoy bien," respondió. "Cuando me canse, yo os aviso."
"Sí, Idurre," dijo Manuel. "Avísanos cuando te canses."
Minutos después, Manuel Loes, locuaz artista ganador de premios internacionales que joden a rígidos mamagüevos, cayó dormido con la desfachatez de un guerrero de la juerga dispuesto a recuperar energías para seguir la farra infinita.
"¡Qué cabrón!" dijo Idurre. "Y luego va a querer que le aguantemos el paso esta noche."
Manuel permaneció dormido, quizá, hasta que llegamos a Tijuana. Yo no le conocía, pero me cayó muy bien desde el principio. Después me enteré que coincidíamos en muchas cosas, sobretodo en nuestro radar para identificar mamagüevos o en nuestra habilidad para burlarnos de ellos. Mientras él dormía, Idurre y yo tuvimos la oportunidad de hablar de nuestras respectivas penas y emanciparnos de nuestro pasado, cada quien por su lado. Manuel despertó justo cuando el "horizonte de sucesos" comenzaba a ser visible, pero más que un agujero negro, la ciudad nos recibió con las puertas abiertas (léase no revisión en la garita aduanal, como siempre) y sus habitantes con la hospitalidad de su bendito averno.

"Disculpe," preguntó Manuel a un transeúnte después de haber comprado los boletos para el concierto de Fernando Delgadillo en el Cecut.* "¿Usted sabe por dónde queda una taquería, el maza-no-sé-qué?"
"¿El Mazateño?" respondió el Tijuaverno ciudadano. "Ahí nomás siga las curvas y está después de un campo de fútbol."
Seguimos las indicaciones sin éxito, recordando como habíamos mandado al carajo a turistas extraviados con la inocente perversidad de nuestra niñez. Preguntamos muchas veces más y, sorprendentemente, todos sabían en donde estaba el famoso lugar. Después de casi una hora entre vertiginosas cuestas repletas de arduas curvas y despiadados chóferes, llegar al Mazateño se convirtió en una misión que tenía que cumplirse a como diera lugar.
"Más vale que esos tacos estén buenos," advirtió Idurre. Aceptando el reto, Manuel simplemente sonrió en silencio y nos miró con cara de "ya verán." No se equivocó. A final de cuentas, él ya se había curado una cruda ahí y, verdaderamente, esos tacos de camarón enchilado son capaces de remediar cualquier mal de crudos o sobrios a toda hora y bajo cualquier pretexto. De ahora en adelante, el Mazateño es parada oficial durante toda visita a Tijuana. Así fue acordado en el Manifiesto Amuseístico de Artistas sin Galería en Búsqueda de Vulcanizadora.

Manuel desapareció abruptamente y de la misma forma regresó cargando cuatro botellas Caguama de cerveza Pacífico. Mónica, artista local y amiga de Manuel, se había unido al grupo después de la apertura de su exhibición y era nuestra guía en los barrios bravos de Tijuana. La idea era empezar en el Dragón Rojo y seguirle, pero el lugar nunca se convirtió en Lagartija Verde, aún después de las peleas, así que nos quedamos hasta que nos corrieron. Honestamente, no me costó trabajo entrar en forma.
"¿Cómo te la estás pasando, Carlos?" Preguntó Idurre.
"De puta madre," respondí con mi caguama en la mano y bailando Ska sin parar.
"Ya veo," dijo Idurre. En mi vida he bailado algo, mucho menos Ska.
Siendo del país Vasco, pero sobretodo mujer, Idurre se convirtió en el suceso de la noche ante DJs amantes del Ska de Euskal Herria. Estaba tan atiborrada de admiradores que en ocasiones se le dificultó la comisión de cuidar a Manuel.
"Carlos, ¿dónde está Manuel? Acuérdate que me lo encargaron."
No pude responder porque los enajenadeejays se la llevaron. Todos pensaban que era mi esposa o mi novia, pero aún así les valió madre y la abordaron hasta el cansancio. Después de mi segunda caguama, le pidieron el número de teléfono.
"Mejor te doy el e-mail," decía Idurre, nunca perdiendo el decoro aún después de las caguamas. "A ver. Apunta. Idurre no-sé-qué, arroba, punto, o-r-g."
Yo sardónicamente observaba.
"¿Así que te estás montando tu orgía, Idurre.org?" Le pregunté al cabo de varios incautos.
"Vete a la mierda, carloslemus.com."
Nos cagamos de la risa y seguimos bailando. Para entonces, Manuel estaba en plena crisis existencial porque alguien osó decirle que en Tijuana no había vulcanizadoras.

"¡Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, bi badoaz,
Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, hanka kalera
Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, bafleetatik...
kriston martxa dabil!"
Borracho o no, yo hubiese bailado igual ante semejante ritmo. Los músculos de los pies todavía me duelen. No sé si tocaron esa canción sólo una vez o si yo recuerdo que la tocaron varias veces, pero la idea es que la escuché, la bailé y la recuerdo.
Mónica y yo conversamos.
Los enajenadeejays no se cansaban de Idurre.
Manuel comía cacahuates, eso dicen por ahí, ponderando sobre el dilema de las inexistentes vulcanizadoras Tijuanenses.
Alguien a quien llamaremos el Flaco me abordó adjudicándome matrimonio con Idurre, aseverando que sin duda yo debía estar muy feliz con ella.
"Idurre no es ni mi novia ni mi esposa," le dije. "Es mi amiga."
El Flaco sonrió ampliamente, revelando sus dientes de chimpancé, me tendió su mano, saludándome efusivamente, y después de propinarme un abrazo de asco, desapareció diciendo gracias. Minutos después, regresó con una caguama y vertió cerveza en mi vaso sin decir palabra. Cuando lo volví a ver ya le estaba pidiendo el número de teléfono a Idurre. Ella seguía dando información falsa que el Flaco se creyó.
"Mira, no sirve tu bolí," creo que dijo Idurre.
Le presté mi pluma al Flaco. Idurre me miró con ojos de odio.
"Gracias," dijo el Flaco. "Mira," dijo a Idurre ofreciendo su magra pluma. "Te la regalo para que te acuerdes."

"¡Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, bi badoaz,
Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, hanka kalera
Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, bafleetatik...
kriston martxa dabil!"

Manuel desapareció con las llaves del auto minutos antes de que cerraran el Dragón Rojo. Para entonces, si Idurre todavía se acordaba del encargo de cuidar a Manuel, no hacía nada evidente para cumplirlo. Hablamos un poco sobre lo bien que nos la estábamos pasando y tuvimos que salir porque cerraron el lugar. Rumbo al estacionamiento, percibí que la prostituta adolescente de pantalón rosa entallado permanecía parada en el mismo lugar. Ofreció sus servicios a varios transeúntes, pero todos la ignoraron. En el baño del bar, había escuchado una conversación sobre lo mal que estaba la economía. Los interlocutores hablaban de lo mucho que había bajado la cosa, que, increíblemente, los primeros negocios de la Revo en tronar habían sido los sexo-bars. Sin duda, la pobre chava sentía esos efectos peor que todos.
En el auto, Manuel roncaba a pulmón abierto, pero despertó haciendo caso omiso a nuestra burla y decidido a participar en cualquier plan sin plan. Los pelones, amigos de Mónica, nos llevaron a una taquería y todos comimos lo suficiente, excepto Manuel, quien dice que comió sólo cinco, pero sin duda perdió la cuenta con la borrachera que nos cargábamos. Cuando dejamos al primer pelón en su casa, Manuel saltó del auto para acompañar a Mónica, pero ella aceleró sin piedad y Manuel regresó con cara de niño regañado mientras Idurre y yo nos cagábamos de risa.

"¡Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, bi badoaz,
Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, hanka kalera
Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, bafleetatik...
kriston martxa dabil!"
"Mira, deja pongo ésta otra," dijo Idurre maniobrando el iPod rumbo a casa de Mónica, más o menos a las cinco de la mañana. Después de varias canciones, sugerí un poco de jazz.
"No que jazz ni que mierda," creo que dijeron.
"¡Yo quiero mi Jazz!" protesté.
"¡NO!"
"Pero. . ."
"¡QUE NO!"

Dormimos. (Yo tarareé mi Jazz en mis sueños).

Mónica, recién bañada, salió de su casa, en la cual todos dormíamos, a las ocho y media de la mañana. Minutos después, regresó con Lolita. Subieron al cuarto de Mónica y se pusieron a ver "El Resplandor" mientras todos nos bañábamos, cada quien por separado. Con eso de que yo fui el último en bañarme, ni siquiera la sombra del resplandor me tocó. Después de dejar a Lo-lee-ta en la universidad para que asistiera a su clase de inglés, nos lanzamos a una fonda Oaxaqueña en el mercado. La sobremesa se prolongó por lo buena que fue. Tejimos sueños de todo tipo, porque los planes quedaron prohibidos, y después salimos en búsqueda de canicas para "El Sacas," un pez que Manuel tiene de mascota. El nombre lo sugirió Idurre, con eso de que nunca llegamos al Zacazonapan, uno de los bares designados en nuestro no plan inicial. Durante nuestro viaje intelectualoide por las librerías aledañas al mercado, Manuel repitió el patrón de las canicas: Vio y seleccionó de todo, pero no compró nada. Idurre compró unos libros y encontró la clave del milenio en un manual que no adquirió porque, enamorada, no lo necesitaba. (Yo compré dos copias sin que nadie se diera cuenta).

Por la tarde, en un café que vende pecados de postres, nos aventamos una disertación descabellada en la que terminamos arguyendo que toda relación humana es sexual. Semánticamente, la aseveración tiene sentido, sobretodo si una conversación, que fue el punto inicial del debate, ocurre entre un hombre y una mujer. Mónica sólo nos daba por nuestro lado. Yo terminé externando el mensaje irónico de la película "El Lado Oscuro del Corazón," tal y como lo dice uno de sus personajes: Lo que pasa, es que este es un mundo de malcogidos. En algún momento de esa tardeada, José telefoneó a Idurre, pero la llamada se cayó al cabo de unos segundos. José entonces llamó a Manuel.
"¿Viene o no viene?" demandó Idurre.
"No sé. Dice que tiene que ver qué onda con el tren," creo que dijo Manuel.
"Pues dile que vamos por él a la estación de San Diego," dijo Idurre.
"¿Vamos?" respondí yo. "Irán ustedes. Yo soy traficante de chorizo."
Manuel fue el intermediario entre la conversación de Idurre y José, porque esa llamada sólo se trataba de su reencuentro. Ella se negó a hablar con José cuando Manuel quiso pasarle el teléfono.
"No. Dile que venga, que vamos por él y ya está."
Cuando Idurre finalmente se mosqueó por lo que parecía duda de José, comenzó a emitir onomatopeyas repletas de frustración. José entonces aseguró que llegaba en cuanto antes e Idurre sonrió satisfactoriamente. Vaya cuaimita que salió Idurre, y sin decir palabra inteligible.

Sin duda, cruzar la frontera para regresar a Tijuana un sábado por la noche sólo se puede hacer por un acto de enamoramiento tácito (léase obnivulación o apendejamiento) o por amor. Al ver a Idurre y José juntos, opté por la segunda opción porque nunca había visto a Idurre tan feliz. (Por cierto, cuando Idurre y Manuel iban por José, Mónica y yo fuimos a comer tortas y luego platicamos hasta que regresaron casi a las tres de la mañana. Interesados en saber el contenido de esa plática pueden enviar sus solicitudes, por escrito, en un billete de quinientos Euros. Un cuarto de solicitud por billete, por favor).

El viaje al Mazateño la mañana siguiente fue pan comido. Llegamos en tres patadas y comimos tacos de camarón y pulpo enchilado, caldo de mariscos y tostada de camarón al aguachile (curtido con limón y chile). Idurre y José andaban en pleno idilio. Un cantor ambulante cargaba su grabadora con pistas de canciones de Vicente Fernández. Cantó sin parar todo un disco, sonrojándose con el esfuerzo, pero imitándolo muy bien. Cuando terminó, llego una señora que salió más fregona: Se montó su play back en el que la voz de la artista original era más audible que la de ella.

El valle de Guadalupe, con su recorrido por los viñedos y las vinícolas, puede ser una experiencia memorable, pero agregándole factores como amistad y luna creciente acompañada de estrellas brillantes, se torna en evento indeleble. Fue una lástima que tuviéramos que salir de ahí. El vino, a pesar de ser orgánico, estuvo dos-dos, pero a final de cuentas nos emborrachó. Llegamos a casa de Mónica un rato y luego decidimos ir a comer, pero Idurre y José no nos acompañaron porque, según ellos, no tenían hambre. En la taquería, sonó el teléfono de Manuel. Eran ellos, pidiendo un encargo de taquitos porque ya les había dado hambre. Vaya, vaya.

En Tijuana, dos se quedaron, Idurre y José. La despedida fue corta, porque el no plan era reunirnos pronto para continuar la farra bendita. Yo decidí regresar por cuestiones laborales, y hacerlo envolvió usar el auto de Idurre. Manuel regresaría por su parte con un cargamento de tacos al pastor por razones diplomáticas después de pasar por su novia Cecilia al aeropuerto.
"Es difícil encontrar alguien con quien compagines," creo que dijo Manuel. "Y, la verdad, nos la pasamos muy bien."
Asentí e hicimos planes para el siguiente fin de semana, dispuestos a arrasar con las cuatro botellas de Havana Club que Manuel había comprado en Calimex. Después de dejarlo en el aeropuerto, seguí mi ruta hacia la frontera, sintonizando el 102.5 FM, lo que alguna vez fue radio universidad. Pasaron varias canciones que Idurre había compartido. Cuando salío Kevin Johansen, me cagué de risa.
"Las cosas no andaban bien, nada me salía,
mi vida era un túnel sin salida, pero...
…Desde que te perdí, se están enamorando todas de mí
y hasta algunas me quieren convencer
que con ellas podría ser feliz."

En esta era de exagerados intentos para mantener la falacia de una seguridad nacional, mi pasaporte norteamericano tiene todos los elementos para mandarme a Guantánamo. En la foto, tengo cara de Marroquí recién reclutado por Al-Qaeda, mi lugar de nacimiento dice México, la autoridad emisora fue la embajada norteamericana en Madrid, los hologramas se ven muy chafas y tiene visas canceladas de mis viajes a Russia y Cuba. Aún así, el oficial de inmigración me sacó plática, un gabacho que sin duda quería practicar su español.
"¿Y en qué colonia te quedaste?"
¡Coño! Estaba bien el barrio en donde Mónica vive, e incluso inquirí por el costo de las casas, pero no se me ocurrió preguntarle el nombre de la colonia. Con esa pregunta, pensé que el gabacho quería hacer una evaluación basada en el elitismo mexicano.
"La verdad no sé, pero una casa así no la encuentro en Los Ángeles ni por $350,000, aún con la crisis."
El oficial sonrió, pero al sonar una alarmita después de haber pasado mi pasaporte por el scanner, su conducta cambió.
"Please, follow me!" me ordenó.
"Is this about the chorizo, Sir?"
Sin responder, me mandó a segunda revisión.
Los rayos X invariablemente fotografiaron la calcomanía de "Buck Fush" que Idurre tiene pegada en el lado derecho de la defensa posterior de su auto. Si no me joden por el chorizo, pensé, me agarran por esa calcomanía. O por los cartones de cigarros, los aguacates, la botella de Havana Club y las tres botellas de vino.

"Desde que te perdí, se están enamorando todas de mí."
"Te dije que no las trajeras," una señora le reclamaba a su esposo en el auto contiguo.
"No pasa nada," le respondió él.
"No pasa nada, no pasa nada. Eso dices siempre. Ahora, ¡trágatelas!"
"¡Trágatelas tú! Yo ya no tengo hambre."
Cuando el oficial llegó a revisar su auto, casi una hora después de que yo llegué, me di cuenta que hablaban de carnitas. Yo me quedé sin escuchar mi jazz en Tijuana y sin comer mis tacos de cueritos, pensé.

"Sarri, Sarri, Sarri, Sa. . ."
El oficial me ordenó que abriera el cofre y la cajuela. Después de revisar todo, excepto mis calzones, se empecinó en que llevaba chorizo porque el papel lo decía. Le expliqué que un año antes mi maleta se extravió, que para que la aerolínea pudiera enviármela por paquetería tuvo que ser revisada en aduana y que, en efecto, llevaba chorizo (verde), pero que estaba envasado al vacío.
"What's that?"
"Vacuum-sealed."
"Eso está prohibido."
"Ahora lo sé."
"You know what the problem is?" me dijo el hijo de puta dispuesto a darme una cátedra. "El problema es que tienes que seguir las leyes norteamericanas. You are already bringing 3 bottles of wine and the limit is 2 per year."
"Esa botellas las compré en California para regalo a amigos que no pude ver. Tengo los recibos."
En la madre, pensé. ¿Y si me pide los recibos? ¿Y si me encuentra los aguacates?
"Go back to your car," me ordenó el cabrón. Diecisiete minutos después, porque llevaba la cuenta, regresó. Al poner la nota anaranjada en el parabrisas me dijo: Sir, follow the law!
Vete pal carajo, pensé. Tanto te enfocaste en encontrarme el chorizo que ni siquiera viste los aguacates. Guacamolito, de seguro, mañana.

"Sarri, Sarri, Sa. . ."
La puta niebla parecía de Nivola y la manejada estaba peor que de novela surrealista. Pinche Unamuno, pensé. Eran las dos de la mañana y no podía manejar por lo denso de la niebla. Creí que en cualquier momento me volvería parte de mi propio cuento (Años atrás, después de sufrir un accidente en que sobreviví de milagro, escribí un cuento para desahogarme en el que atribuí los incidentes a una densa niebla).

"Desde que te perdí. . ."
Al llegar a Long Beach, la ciudad en donde vive Idurre, para intercambiar su auto por el mío, la inercia me llevó a la esquina de la casa de la innombrable. Pasé por ahí con los ojos cerrados, como si mi reacción me librara del recuerdo. Creo que me pasé una luz roja. (Lo siento, Idurre, por la infracción que te llegará por correo).
Una vez en mi carcacha, salí disparado a todo lo que daba, en caso de que la duda o la ilusión me doblegaran. Veinte minutos después, sin que me agarrara un Poncharelo, aterricé en Pasadena.

Cuando me fui a dormir a las cuatro y media de la mañana, "Sarri, Sarri, Sarri, Sarri, los maderos de San Juan piden pan y no les dan desde que te perdí," todavía estaba pensando en si debí haber llegado a su casa.
Entijuanado, en ella, (en ti), terminé pensando.

* La idea original había sido ir a Tijuana para asistir al concierto de Fernando Delgadillo, que en mi puñetera vida se había presentado en el Cecut, pero, ya ven, a pesar de tal logro, el recuento sólo merece pie de página porque en Tijuana se encuentra más y a Delgadillo no le piden que cante otra en el Cecut.

Friday, December 5, 2008

CAI

Caí en la inmensidad de tu mirada
y ahora nado entre olas de espuma verde;
Estoy sumergida en un mareo musical continuo
sujeta de la precisa libertad que me brindas.

Caí en la calidez de tu sonrisa
y ahora me permito lúdicos guiños
con los que te comparto secretos herméticos
de sueños subversivos e inocencias perdidas.

Caí en la intensidad de tu caricia
y ahora tiemblo con la sutileza de tu tacto,
me empapo en la avidez de mi cuerpo
y me dejo perder en la extensión de nuestro deseo.

Permíteme seguir en esta nuestra caída libre
y presiento que podríamos incluso volar.

Tuesday, December 2, 2008

SIN VULCANIZADORAS NO HAY PARAISO

Como dice nuestro amigo Manuel Loes ir a Tijuana es atravesar la Stargate y plantarse en otro universo, y la verdad es que lo pudimos comprobar este fin de semana de Thanksgiving, en el que mientras los gringos rememoraban haber dado las gracias a los indios para después masacrarlos, nosotros dabamos gracias a la vida de tener tan cerca la posibilidad de embarcarnos en una aventura de bailes, bromas, amistad, recuerdos, alcohol y muchísimas risas lejos de las estrictas y cuadriculadas normas yankis.

Así que seguimos una curva como por inercia con la idea de llegar al Mazateño. Seguimos la curva, subimos cuestas de vértigo y nos perdimos por una hora, pero mereció la pena pues comimos los mejores tacos de camarones que según yo existen hasta la fecha de mi existencia. Lo menos memorable del viaje acabó siendo el concierto de Fernando Delgadillo, él no lo dio todo y Carlos y yo quedamos perplejos de que el público de Tijuana no pidió más, estos tijuanenses son cabrones, no? El concierto no fue bueno pues ni Dios le pide que cante otra!

Y después comenzó la gran fiesta en el Dragón Rojos, lugar memorable que me recibió con Sarri, Sarri de Kortatu cantado a todo pulmón por los amigos de Mónica. Ya no tuve duda de que en Tijuana todo es posible, hasta bailar ska importado del País Vasco mientras bebíamos de caguamas que, por lo menos yo, tenía que soltar de tanto en tanto pues no podía con el peso.

Que me decís de esas conversaciones del dragón? Manuel tuvo una conversación existencialista que lo dejó loco pues le comentaron que el Tijuana no existen las vulcanizadoras. “¿Y si no existen las pinches vulcanizadoras donde carajo vamos a crear ese nuestro espacio cultural?” La conversación lo dejó tan jodido que tuvo que irse a pensar en soledad a la barra mientras comía unos cacahuetes. Su crisis existencial sobre el tema no nos la dijo hasta el día siguiente pues mientras manejábamos descubrió en el camino varias vulcanizadoras que en Tijuana se llaman llanteras. Respiró tranquilo y empezó a joder con el nombre del nuevo espacio en donde según nosotros nos vamos a cagar en todas las normas establecidas por las instituciones museísticas y vamos a impartir talleres de todo tipo de locuras, principalmente dedicados a muchachitas jóvenes estilo Lolita, otra de las conversaciones estrella del finde: Los hombres y sus obsesiones con las Lolitas del mundo… Ah! Y ya decidimos que en la puerta de nuestro No-Museo habrá un cartel en el que diga “Nos Reservamos el derecho de admisión, prohibida la entrada a mamaguevos”.

Y tras la locura del viernes el sábado nos pusimos en plan culturoso y recorrimos las librerías (allí encontré un libro con el secreto del siglo la regla de los 3 segundos, el título del libro: Como coger con todas, el secreto os lo cuento otro día), comimos comida oaxaqueña en el mercado (nos faltó la tehuana del diente de oro) y nos sentamos a tomar un café con helado y pastel y arreglar el mundo, o sobre todo a hablar de la futura hegemonía de la mujer en el mundo, con lo que yo estaba muy de acuerdo y el resto no tanto. Después a cruzar la frontera a las 11 pm, esas cosas que se hacen solamente por amor, pasarse dos horas en el coche sin moverse prácticamente pero por lo menos con la buena compañía del Manuelito. La estancia en la cola mereció la pena pues conocimos un nuevo personaje del submundo de Tijuana, aquel que bautizamos como el Mercenario de la Información, aquel que tiene la habilidad de venderte una información que ya conoces. Nosotros no nos dejamos engañar pero el tipo existe y ahora va a pasar a ser parte de una nueva serie de obras, o eso me han comentado por lo menos.

Al llegar al puesto fronterizo mandé a volar todas mis conjeturas sobre el poder de la mujer y al igual que hacen el resto de las féminas, y entre las que yo no me incluía, me salio mi comentario machista del alma (entendamos que hacia dos horas que estaba metida en el tráfico de la frontera) pero si, la pinche vieja no se daba la prisa que debiera, esa es la pura verdad, quizás nada tenia que ver con su género pero era una pinche vieja y punto. Tras eso me salio mi lado oscuro, el de cuaima, al darnos cuenta que podíamos haber esperado al otro lado de la frontera pero menos mal que tenía al lado a mi salvador que me convenció que mi lado cuimatizante debería solo aparecer por lo menos dentro de unos seis meses, cuando la inocencia del enamoramiento se va yendo a la mierda.

Y de regreso a Tijuana, ya felizmente atontada por la compañía, seguimos al día siguiente nuestra travesía hacia el Valle de Guadalupe con la intención de probar los mejores vinos de la zona. No se si fueron los mejores vinos, tengo mis dudas al respecto, pero fue uno de los mejores atardeceres que he vivido, con las risas y la buena compañía, las caricias en mis pies, la luz anaranjada sobre los viñedos y más tarde la luna y el cielo plagado de estrellas. ¿Qué más se puede pedir?

Wednesday, November 26, 2008

A Ti

A ti, encantador de miradas
que usas la infinitud del océano en tus ojos
para ver más allá de lo existente
y callar más allá de lo decible.
A ti, encantador de quimeras
que te mueves entre extranjeras promesas
de amaneceres con sabor a comienzo
y mares habitados por irreductibles peces.
A ti, encantador de sonrisas,
envuélveme con tu silencio tácito,
acaríciame con tu mirada aguda,
sostenme en tu expresión precisa,
llévame a tu mundo ensortijado:
acorrálame en tu rotundo abrazo.

Sunday, November 23, 2008

COINCIDENCIAS

Te miro y me veo;
sueños posmodernistas inalcanzables
de revoluciones finalmente viciadas.
Esperanzas idílicas, indisolubles pero inexistentes.
Inexplicables coincidencias de espacios
en otros tiempos, en otros rumbos,
conjuntos tarareos de sonidos musicales
con letras inentendibles.
Aventuras,
decepciones,
desencuentros,
comienzos,
búsquedas,
crecimientos,
deseos.
Me miras,
y creo que te ves.


Sunday, November 16, 2008

ZURE OROIMENEN HAUTSAK

Gaur hautsak elurtzen ari da,
atzo su bat prestatu nuen
zure oroimenak erretzeko asmotan.
Goizean hauts muluak ikutzen saiatu naiz
baina errautzetan bilakatzen dira.
Ez zaitut aurkitzen.
Ez zaude.
Ez zara.
Nola berreskuratu ditzaket 
erre ditudan oroimenak?

traduccion 

Zure Oroimenen Hautsak - las cenizas de tus recuerdos

Hoy nieva cenizas,
anoche prepare un fuego
con la intencion de quemar tus recuerdos.
En la mañana traté de tocar los copos de cenizas
pero se convierten en polvo.
No te encuentro.
No estás.
No eres.
Cómo puedo recobrar 
los recuerdos que quemé?

Thursday, November 13, 2008

EQUILIBRIO

Los primeros días
caminaba sin tocar el suelo,
había perdido la gravedad
que me había atado a lo terrenal.
Ante mis pupilas 
se habían formados dos cataratas;
el mundo era ahora de un tono gris pañoso.
Todo tenía un sabor dulzón, pastoso,
un toque a alfajor rancio,
a polvorones viejos.

Tras las incesantes punzadas 
comencé a caminar a gatas;
me arrastré entre promesas inconclusas,
imágenes intencionalmente borradas,
silencios sordidamente interminables, 
risas conjuntas y ajenas 
y un universo mutuo e idílico
del que fui expulsada.

Hace unos días 
que regresé a caminar erguida.
Mantengo mi equilibrio,
sobre esta cuerda frágil, suspendida.
Puedo volver a caer,
si bien ahora lo se:
conservo mis alas.



Monday, November 10, 2008

METAMORFOSIS

Te me escurriste entre los dedos
fortuitamente, agazapadamente, con sigilo.
Primero fuiste una arena volcánica, negra, espesa,
caías al suelo es bastos montones
y te extendías como una telaraña entre mis pies,
imposibilitando movimiento alguno. 
Más tarde fuiste una especie de harina blanca
que mientras mantenía una cualidad comestible
irónicamente cubría de una suciedad blanca
todo aquello que tocaba.
Finalmente te convertiste en agua,
un agua turbia, arremolinada, furtiva,
que se filtraba entre las fisuras de mis manos
y que en un instante fugaz dejé caer por completo.
Ahora sigo arrodillada en el suelo
tratando de lamer aquello que quedó de ti.

Saturday, November 8, 2008

BESOS

Te compartí en una noche
iluminada de ficticias estrellas
y extraña humedad musical.
Y mientras naufragábamos
en el humo y la amistad,
nos embarcamos entre
tu beso circunstancia
y mi beso providencial.
En aquel instante tan retrasado, tan esperado, tan deseado
decubrimos que los besos son a la vez
circunstanciales, providenciales,
experimentales, ideales, viscerales,
sentimentales, amables, adaptables,
extrañables, incomparables, incontrolables,
impredecibles y hasta inmortales.
Pero principalmente son intransferibles,
son simplemente nuestros.

Monday, November 3, 2008

DONDE ESTAS?

Paciente espero tu regreso
y mato el tiempo
tratando de aprender
a quererte un poco menos.
Pero desde hace días
la soledad me anda mordiendo los pies,
y los recuerdos me están ahogando las rutinas.
He tratado de tirar por el balcón
los pétalos de las rosas
que siguen apareciendo bajo mi cama,
y he cortado en mil pedazos
los pañuelos con los que me amarraste
al castigo de la distancia.
Y aunque me araño la piel tratando de borrar tu tacto,
y escupo queriendo olvidar tu sabor a deseo,
tu esencia parece haberse quedado en mi.

DE AUSENCIAS

En noches de soledades acompañadas
me da por dibujar tu inexistente silueta en el colchón
mientras trato de respirar hacia adentro
para no dejar de escapar tu esencia en mi.
Y casi sin quererlo maldigo el día
en que me hiciste aprender de memoria
todos los ángulos de una dentadura perfecta
y trataste de hacerme atragantar
con tanta estética compartida.

Y cuanto más lo pieso, más maldigo
y maldigo y maldigo, y vuelvo a maldecir,
eso mismo, tu ausencia en mi.

Ya no soy una mujer casada

Ya no soy una mujer casada,
ahora puedo reirme a todo pulmón
mientras comparto cigarrillos extranjeros
y discuto sobre revoluciones utópicas.
Puedo recibir abrazos con mi corazón abierto
y entregarme en la cama
con la certeza de que será novedad.
Soy capaz de abrir la puertas de mi casa
a un extraño,
de lanzarme a una aventura
improvisada,
vestir de tacón alto
y escote profundo,
emborracharme hasta casi perder
el sentido
y mirar sin disimulo 
deseables traseros.

Ya no soy una mujer casada
y pierdo mi tiempo es escribir poemas,
en emocionarme con canciones de trova,
en pensar en caminos lejanos y cruzados,
en enamorarme de imposibles
y olvidar a los posibles.

Ya no soy una mujer casada
y pienso, siento, rio, recuerdo
ofrezco, canto, hablo, bailo,
viajo, comparto, olvido, lloro 
y amo sin restricciones.

Ya no soy una mujer casada
soy una mujer separada, divorciada, viuda y liberada.